Qué es la PNL

Qué es la PNL

La Programación Neurolingüística (PNL) permite descubrir cómo cada persona construye su realidad interna y la dota de nuevas habilidades y herramientas para transformarla a mejor. La PNL nos permite tomar control de nuestros estados emocionales, mejorar nuestra forma de relacionarnos con los demás, ser conscientes de nuestra fuerza interior y desarrollar nuestras capacidades para alcanzar la excelencia en nuestra vida personal y profesional.

Quién no se ha preguntado alguna vez por qué a algunas personas parece que les sonríe la suerte, viven en armonía consigo mismas y con los demás, triunfan en aquello que emprenden, gozan de buena salud y llevan una vida plena y productiva, y en cambio otras viven una vida desgraciada, llena de obstáculos y limitaciones.

Todo depende de la forma en que cada persona percibe y procesa internamente la realidad que la rodea. Este proceso, que es algo totalmente subjetivo, está influido por dónde ponemos nuestra atención, cómo nos representarnos internamente lo que ocurre a nuestro alrededor y el significado que le damos en función de nuestro sistema de creencias y valores. Podríamos decir que depende de nuestra propia “Programación”. Esa Programación que hemos instalado a lo largo de los años en nuestra Neurología (nuestro cerebro) al procesar las experiencias vividas a las que hemos dado un determinado significado mediante el Lenguaje empleado en la comunicación con nosotros mismos.

La Programación Neurolingüística (PNL) inició su desarrollo a principios de los años setenta como resultado de la colaboración entre John Grinder, quien era entonces profesor de Lingüística en la Facultad de Psicología de la Universidad de Santa Cruz, California, y Richard Bandler, matemático, informático y estudiante de psicología en la misma facultad.

Bandler y Grinder no tenían la intención de iniciar una nueva escuela de terapia. Su interés se centró en identificar los patrones de comunicación (verbal y no verbal) empleados por los mejores terapeutas y divulgarlos. Para ello, no se entretuvieron en establecer teorías, sino que elaboraron una serie de modelos de comunicación terapéutica que funcionaban en la práctica y podían enseñarse con facilidad.

Al principio centraron su observación en el trabajo que realizaban algunos de los más famosos terapeutas de la época, respetados por su eficacia y rapidez en conseguir resultados: Virginia Satir, Milton Erickson y Fritz Perls. Con pasión analizaron secuencia por secuencia, igual que los etnólogos, cuál era la lógica empleada, tanto a nivel lingüístico como paralingüístico por sus modelos. De esta forma descubrieron mecanismos y estrategias, a veces inconscientes, que estaban presentes en esas intervenciones de alta calidad. Dando una estructura formal a esas estrategias, crearon una serie de modelos de comunicación y cambio de gran eficacia.

En la primavera de 1976, John y Richard se recluyeron en una cabaña de madera en las montañas que dominan Santa Cruz, para poner en común todas las intuiciones y descubrimientos que habían realizado. Hacia el final de la maratoniana sesión se sentaron frente a una botella de buen vino californiano y se preguntaron: ¿Cómo podemos llamar a esto? El resultado fue: Programación Neurolingüística, un ampuloso término que abarca tres sencillas ideas.

La parte “Neuro” de la PNL recoge la idea fundamental de que todo comportamiento es el resultado de ciertos procesos neurológicos que emplean imágenes, palabras o sonidos, sensaciones, olfato y gusto. A la información que nos llega del mundo externo, a través de nuestros sentidos, le damos significado y elaboramos una respuesta que nos permite actuar en consecuencia. Nuestro cuerpo y nuestra mente actúan como una unidad inseparable.

La parte “Lingüística” se refiere a que los seres humanos usamos el lenguaje, tanto el verbal como el no verbal, para ordenar nuestros pensamientos (comunicación interna) y para comunicarnos con los demás (comunicación externa).

La “Programación” se refiere a los programas que operan en nuestro sistema neurológico y que nos hacen reaccionar como lo hacemos, en muchas ocasiones de forma casi automática. Si somos capaces de descubrir cómo actúan y emplearlos mejor, podremos alcanzar los resultados específicos que deseemos.

La PNL estudia la estructura de la experiencia subjetiva del ser humano: cómo filtramos lo que nos llega del mundo exterior a través de nuestros sentidos, cómo lo codificamos, cómo le damos significado y cómo nos sentimos. También explora cómo empleamos nuestro lenguaje y cómo reaccionamos, tanto intencionadamente como no.

La PNL hace especial énfasis en:

  • Nuestra responsabilidad sobre nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestros comportamientos y sus consecuencias.
  • La libertad que tenemos de elegir nuestro punto de vista y la responsabilidad que adquirimos al hacer esa elección.

La PNL aporta distinciones y patrones de aprendizaje e interacción comunes a comunicadores de calidad que nos permitirán desarrollar:

  • Agudeza sensorial.
  • Un respeto real por el mundo de los demás.
  • Habilidades de calibración del lenguaje verbal y no verbal.
  • El arte de emplear mejor el Lenguaje y de hacer buenas preguntas.
  • Flexibilidad y adaptabilidad de nuestras conductas.
  • Un comportamiento congruente.
  • La capacidad de establecer y mantener buenas relaciones.
  • Una actitud adecuada para plantearse y alcanzar metas y objetivos.

La PNL nos permite abordar de forma práctica, útil y eficaz, la comprensión y modificación de la comunicación y de la conducta humana en cualquier contexto. Nos ayuda a conocer nuestros recursos y limitaciones personales y a explorar nuevas posibilidades para cambiar aquello que nos causa sufrimiento y potenciar, aún más, lo que nos da placer. Mediante un proceso multidimensional la PNL conduce al desarrollo de comportamientos adecuados y flexibles basados en el pensamiento sistémico y en entender los procesos mentales que subyacen detrás de toda conducta.

La PNL suministra herramientas y habilidades para el desarrollo de estados de Excelencia Personal y también permite establecer un sistema de creencias potenciadoras sobre lo que son los seres humanos, la comunicación, y el proceso de cambio y evolución personal. La PNL es, finalmente, un arte del cambio y de la evolución mediante el cuál cada uno podemos emplear nuestras características y capacidades únicas para mejorar nuestros comportamientos y sentirnos mejor. También nos permite ayudar a otros a conseguirlo.

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